Brexit, Colombia, Trump: Planifique un escenario

Por Diego Solís

Ahora que los resultados están y se ha proclamado a Donald J. Trump como justo ganador de las elecciones mas competidas en la historia americana, nos damos cuenta que si bien las encuestas son importantes para palpar las perspectivas e inclinaciones de una población en general, no son la verdad absoluta. Y no hay mejores ejemplos que reivindiquen que las encuestas masivamente fallaron empezando con Brexit, seguido por el NO en Colombia y culminando ahora con la reciente victoria de Trump. Por eso, como previamente lo he argumentado en otros artículos, no hay mejor herramienta para mitigar riesgo, incertidumbre y volatilidad que la planificación de escenarios. A decir verdad, independientemente de las teorías que puedan haber sobre porque las encuestadoras han estrepitosamente fallado durante el 2016, podemos llegar a una observación que salta a la vista sobre porque coadyuvó a que fallaran las encuestas.

 En el caso de Estados Unidos, como en el Reino Unido y Colombia, si bien las encuestas utilizaron técnicas de medición cualitativas (ej., entrevistas de grupo focales y de liderazgo) y cuantitativas (ej., estadísticas, encuestas telefónicas, datos masivos, redes sociales), se olvidaron de un concepto particularmente importante que es muy difícil de medir pero se puede palpar: la identidad política de un espacio. Es decir, ¿cómo se siente un grupo de particular personas en una ciudad o región sobre su situación personal (llámese económica, social o política)? Y cuales son sus agravios y perspectivas respecto al liderazgo político de un país. Notablemente, la elite demócrata en Washington creyó que bastaba con conquistar los condados mas poblados de Estados Unidos (ej., Miami, Los Angeles, Manhattan, Detroit, Milwaukee, Seattle, Filadelfia, entre algunos ejemplos), donde históricamente—particularmente como en el caso de Florida—sus bases de poder han gravitado alrededor de minorías como hispanos, afro-americanos, madres solteras, asiáticos, comunidad LGBT, por dar algunos ejemplos.

 Evidentemente no fue así: a pesar de que Hillary Clinton gano en las urbes, la mayoría de pequeños condados (sobretodo en estados cruciales como Ohio, Wisconsin, Michigan y Pensilvania) votaron en su mayoría por Trump, a pesar que Hillary había conquistado a las urbes de dichos estados. Este es un claro ejemplo sobre porque las muestras y el universo que escogen las encuestas (y muchas veces basada en subjetividad ideológica) no son del todo precisas. Podría continuar como la identidad política pesó en las ciudades que votaron a favor del Brexit, basado mas en ideales de proteger sus valores e identidad a cambio de prosperidad económica y multiculturalidad. Y en Colombia, independientemente del peso demográfico de Bogotá, Cartagena, Barranquilla, inclusive Cali,  fue el interior de Colombia, desde Antioquia hasta Arauca y Caquetá, quienes prefirieron optar por justicia a que paz y conciliación.

¿Las consecuencias? El gobierno en México continua incrédulo y más allá de recortar el presupuesto y priorizar la diplomacia, no cuenta con un verdadero plan de contingencia. Desde Londres hasta Buenos Aires y Lima, quienes previamente habían ofendido a Trump ahora no saben en donde esconder su cara de vergüenza.

 Obviamente, las consecuencias en su totalidad de la victoria de Trump no las sabremos aún, pero lo que si estoy mas que seguro es que cualquier empresa como gobierno deben de estar mas conscientes que las encuestas no son la verdad absoluta y deberán de ser menos arrogantes con los supuestos futuros oficiales, considerando que el común denominador global, para ricos o pobres, multinacionales o microempresas, es la incertidumbre. Si bien, todos los escenarios que planifiquemos no significa que van a convertirse en realidad, definitivamente es una mejor herramienta para manejar incertidumbre a que arrogantemente creer que el futuro oficial esta en las encuestas.